Si mi abrazo materno te acogiera en el aire
o sólo este cariño sostuviera el avión.
Si tu miedo y el mío se unieran en un punto
servirían de ancla o de eje o bastón.
La nada está observándote mientras yo sólo escribo.
Una in-sustancia mía, desprendida, se eleva
rodeando al monstruo horrible que te lleva en su entraña.
Debajo es ese océano poblado por mis lágrimas
y la atmósfera férrea gracias a mis suspiros.
Yo procuraría con asfalto o raíles
desplazarte segura y sin temor a destino.